Te voy a beber de un trago,
como una copa de ron;
te voy a echar en la copa
de un son,
prieta, quemada en ti misma,
cintura de mi canción.
Záfate tu chal de espumas
para que torees la rumba;
y se Antonio se disgusta
que se corra por ahí:
¡La mujer de Antonio tiene
que bailar aquí!
Nicolás Guillén, Sóngoro cosongo (1931).
Do prólogo do mesmo livro: "(...) Diré finalmente que éstos son unos versos mulatos. (...) Por lo pronto, el espíritu de Cuba es mestizo. Y del espíritu hacia la piel nos vendrá el color definitivo. Algún día se dirá: ´color cubano´. Estos poemas quieren adelantar ese día."
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