terça-feira, 7 de dezembro de 2010

Reiko

"-Su mano derecha fue descendiendo. Y empezó a acariciar mi sexo por encima de las bragas. Por entonces, yo ya estaba muy húmeda. Es penoso reconocerlo, pero jamás, ni antes ni después, he estado tan excitada. Hasta aquel día yo pensaba que era una frígida. Por eso me quede atónita. Despues ella introdujo sus dedos finos y suaves dentro de mis bragas, y... ?Me entiendes, verdad? Más o menos. No me siento capaz de decirlo en palabras. Aquello era completamente diferente a cuando me lo hacían los dedos, poco delicados, de un hombre. !Era maravilloso! (...)

- No sabía cómo reaccionar. Quería gritar. Aquello era el paraíso.".

Murakami, Tokio blues.

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